viernes, 5 de diciembre de 2008
85-¡No dudes!
con una cierta malicia,
esperando con codicia,
que si Dios existe o no.
Me acongojó la maldad,
que una vida al empezar
se pusiera ya a dudar
de tan palpable verdad.
¿Tú has visto por la espesura
entrar un rayo de sol?
Eso sólo lo hace Dios
para mostrar su dulzura.
¿Tú has visto la margarita
y la luz que nos da el sol?
Eso sólo lo hace Dios
con su bondad infinita.
¿Tú has visto el inmenso mar
con su luz y su esplendor?
Eso sólo lo hace Dios
en el acto de crear.
¿Tú has visto la mariposa
que danza de flor en flor?
Eso sólo lo hace Dios
en su creación hermosa.
¿Tú has visto el sol esplendente
de reluciente color?
Eso sólo lo hace Dios
por ser Dios omnipotente.
Todo aquello que tú ves,
todo lo hace el Señor.
¡No dudes que existe Dios!
¡Mira lo bueno que es!
miércoles, 19 de noviembre de 2008
84.-Mi "paso"
Madre mía del Rosario,
con mi cuerpo, yo maduro,
un nuevo "paso" de palio.
Los costaleros, serían
mis dos pies medio cansados,
las andas que te sostienen,
esas, serían mis manos,
y los varales, Señora,
esos, serían mis brazos.
Mis dedos serían mi fe
que iluminaran tu "paso",
y las gotas de las velas
las lágrimas de mi llanto.
Como flores, te pondría,
Madre mía del Rosario,
los piropos que se agolpan
en la puerta de mis labios.
Como palio, yo buscara
un trozo de cielo raso,
en el que bullen estrellas
con resplandor sacrosanto.
El manto, lo haría yo
con el amor del hermano
que te sonríe y te reza
todos los días del año.
El "llamador", Madre mía,
te lo pido a ti prestado.
¡Préstame tus ojos bellos!
para que estén en mi "paso"
y así siempre me estén llamando.
Ya tengo el "paso", Señora,
pero aún me falta algo...
tu corona, Madre mía,
tu corona de rosarios,
esa corona de reina
que tu estirpe ha coronado;
pero esa corona, Madre,
ya la tienes en tu palio
hecha con las oraciones
y plegarias de tu barrio.
martes, 23 de septiembre de 2008
83-A la muerte de mi primo Luis
pidiendo por el descanso de su alma,
comprendí que al fin hallaste la calma
que la sociedad toda, te negaba.
Ya estarás con la que tan bien te amaba,
aquella madre, que su amor enpalma,
con ese amor que le brota del alma,
ese amor que de niño te mimaba.
¡Cuánto habrás padecido en esta vida
de incomprensiones y de orgullos, llena!
¡Cuán honda y dolorosa fue tu herida!
¡Cuánto nos horroriza, aquí, la pena!
pero al fin llegaste a la plaz pedida,
esa paz ansiada, pedida y buena.
82-Mi portalito
está el Niño Dios dormido.
Que mi ira no lo despierte,
que mi amor lo ha recogido,
porque en el mundo llorando,
lo vi aterido de frío.
En mi portal de Belén
está el Niño acurrucado.
Que mi envidia no le quite
ese calor que le he dado,
porque lo vi por la tierra
llorando desconsolado.
En mi portal de Belén
está el Buen Jesús contento.
Que mi avaricia no deje
que el Niño quede en silencio,
porque lo vi entristecido
y ahora sonríe aquí dentro.
En mi portal de Belén
está en Niño Dios jugando.
Que mi soberbia maligna
no lo aparte de mi lado,
porque lo puse contento
cuando lo vi desolado.
En mi portal de Belén
el Hijo de Dios reluce.
Que mis pecados, Señor,
no permitas que le oculten,
porque quiero verlo siempre
cual cielo claro y sin nubes.
81-Los pastores
cuando dormitan las flores,
ante una hoguera, sentados
los pastores.
De pronto una luz celeste,
con múltiples resplandores,
ha sacado de su sueño a
los pastores.
La música celestial
que desde allá arriba se oye,
embriaga el aburrimiento de
los pastores.
Un ángel trae la Nueva
y los ecos redentores
llenan de paz el alma de
los pastores.
La oscuridad de la noche
se ha vuelto de mil colores
envolviendo con su paz a
los pastores.
La Noche que cambia el odio
y el rencor, por los amores,
hace que lo sepan antes
los pastores.
Van camino del Portal
olvidando sus dolores,
con alegría radiante
los pastores.
Son los primeros que llegan,
siendo sanos portadores
del amor de los humildes...
los pastores.
sábado, 20 de septiembre de 2008
80-Camino de Belén
montada en la burra vieja,
la Virgen con San José,
van despacio por la senda.
Los pajarillos de l monte
cantando alegres se acercan,
y al aire van pregonando
anuncios de Buena Nueva.
Las florecillas del campo,
vecinas de la vereda,
humildemente se asoman
para ver a la que llega,
toda entera hecha Sagrario,
toda entera hecha patena.
La brisa de la montaña,
con ecos de paz serena,
enrojece las mejillas
de la Virgen, Madre buena.
La luz del atardecer,
que en el río se refleja,
se arrodilla ante los pies,
como múltiples estrellas,
de la Virgen, que en su seno,
al Buen Jesús Niño lleva.
Las hormigas laboriosas,
que vienen de la alameda,
detienen su trajinar,
hacen alto en su faena,
para rendir pleitesía
al Buen Jesús que les llega
en el vientre de la Madre,
Virgen llena de pureza,
corredentora con El,
de esta Humanidad incierta.
19-El borracho
con pasos descompasados,
de paradas imprevistas
viene el borracho.
Con la camisa por fuera
y el pantalón desgarrado,
maloliente y sudoroso
viene el borracho.
Maldiciendo e insultante,
muy grosero y descarado,
invitando a la pelea
viene el borracho.
Sirve de burla a la gente,
a los chiquillos de espanto.
Asustado y bravucón
viene el borracho.
Hay veces que su cantar
se le torna por el llanto...
desgarrado y medio roto
viene el borracho.
Todos se burlan de él,
y no piensan que su caso,
hace que de esta manera
viene el borracho.
¡Cuántos momentos de angustia
habrá tenido ante el vaso!
cuando así, dolido y solo
viene el borracho.
Cuando lo veo pasar
en su camino sesgado,
pienso ¡con cuánto dolor
viene el borracho!
Balbuciente y maldiciendo,
con ojos aborregados,
derrotado por vicio
viene el borracho.
Borracho le llaman todos
porque lo ven derrotado...
por eso, porque deshecho
viene el borracho.
lunes, 15 de septiembre de 2008
78-El parque
donde toma la luz de sus colores,
eres compendio de todas las flores,
eres la muestra del Gran Creador.
El aire perfumado por las flores,
sonoro, con las notas de un surtidor
envuelve tu contorno, en derredor,
inundando todo de mil colores.
Las muchas gamas de tu color verde
¡oh parque!, le dan relieve al paisaje
largo, profundo, que la vista pierde
aquella luz de un atardecer verde
en un gran mar de frondoso oleaje.
77-La Virgen del Carmen
de la Virgen del Carmen.
Cuando lo miro y rezo,
a la bendita Madre,
siento hallarme en el Cielo
con un gran coro de ángeles.
Con el Niño, entre sus brazos,
que es la Luz de su carne,
y que trajo a este mundo,
para poder salvarme.
A este mundo de envidias,
de odios, de horror y de hambre,
de no saber querer,
de no intentar salvarse.
Por eso, en mis plegarias
a la Virgen del Carmen,
le pido que me enseñe
como enseña una madre,
a saber perdonar
al que me dañe y amarle;
al que me pide pan
yo sepa aplacar su hambre;
al que perdón me pida,
yo saber perdonarle.
Por eso, cuando rezo
a la Virgen del Carmen,
le pido, que su Niño
me perdone y me salve.
domingo, 31 de agosto de 2008
76-El cementerio
abandonada en el tiempo,
de lápidas blanqueadas,
de escondidos esqueletos.
El ciprés, que crece en tí,
con su mirada hacia el cielo,
es el árbol de la vida
que va anunciando en el tiempo,
que el vivir de aquí, en la tierra,
se repite como el eco.
Cuidad de blancas paredes,
cuidad de silencio espeso,
cuidad de calles marcadas,
por el dolor y el silencio.
¡Cuántos miran hacia tí
llenos de terror y miedo!
¡Cuántos te miran también,
ansioso de tu deseo!
Eres cuidad olvidada
en el camino y el tiempo.
Cuidad de flores postizas
que se mueren en silencio,
de flores que no perfuman,
porque el perfume no es bueno.
Ciudad, que en la noche, sola
te quedas con tu silencio.
¡Cuánta paz se oculta en tí!
¡Cuánta paz! ¡Cuánto sosiego!
Cuidad de lápidas blancas
carcomidas por el tiempo.
Ciudad que albergas en tí
aquellos seres que han muerto.
sábado, 30 de agosto de 2008
75-El abuelo
de aquella casa de pueblo,
todos los días se sienta
el abuelo.
Una gorrilla, ya vieja,
oculta su blanco pelo,
blanco de tanto sufrir
el abuelo.
Lleva el terno que tenía
el día del casamiento,
ese terno que ha guardado
el abuelo.
En su camisilla blanca,
que tiene un botón de menos,
lleva bordado su nombre
el abuelo.
Sus ojos apenas ven,
se han gastado con el tiempo,
de tanto llorar, también
el abuelo.
En sus labios temblorosos,
un cigarrillo renegro.
Susurrante y pensativo
el abuelo.
Las dos manos sarmentosas,
con entrecruzados dedos,
se apoyan en el bastón
del abuelo.
Esas manos que cavaron
el endurecido suelo,
esas dos manos temblonas
del abuelo.
Lentamente va pasando,
los días de su silencio,
soñando en sus aventuras
el abuelo.
jueves, 28 de agosto de 2008
74-El perro
acurrucado en el suelo
con admiración eterna
sentado está el perro.
Sus ojos son dos cristales
donde se espeja el reflejo
de un amor sin condiciones,
pensando está el perro.
El perro, que te acompaña,
en verano y en invierno,
compartiendo tus dolores...
soñando está el perro.
Es un amigo leal,
es tu compañero, abuelo,
aquel que no te abandona...
callado está el perro.
Cuando de día recorre
contigo, el rudo sendero,
en tu lento caminar...
sumiso está el perro.
Cuando tus ojos cansados
lo buscan, en el silencio,
él se levanta cansino...
atento está el perro.
Abuelo, cuando te quejas,
con ese dolor del miedo,
acurrucado y callado...
llorando está el perro.
Cuando tu mano temblona
le acaricia el negro pelo,
abre más grandes sus ojos...
velando está el perro.
73-El loco
todos le llaman el loco.
El loco, porque al andar
se va parando de pronto,
no camina como tú,
como yo, ni como todos...
que marchamos por la vida,
con senderos sinuosos,
sin pararnos a pensar
que esta vida no lo es todo.
Por eso, porque se para
todos le llaman el loco.
Porque no charla con nadie,
porque se le oye hablar solo...
como si al hablar con alguien,
en este mundo de sordos,
alguien, a escuchar tus quejas
se te ofreciera,a tí, un poco.
Porque no habla con nadie,
porque utiliza el monólogo...
y no pensamos, tal vez,
que también charlamos solos.
Porque le habla a las flores,
por eso le dicen loco.
¡Ay! cuántas veces charlamos
con la traición, con el odio,
con la hedionda basura
que encontramos en el lodo.
Porque se queda callado,
por eso le dicen loco...
y no vemos, que este mundo,
en medio de su coloquio,
es un silencio de muerte
y no nos llamamos locos.
viernes, 22 de agosto de 2008
72-La rosa
la rosa es un sentimiento
que va perfumando el viento
con su delicado olor.
La rosa roja es pasión
que, como llama encendida
va iluminando la vida
de encendido corazón.
La rosa blanca es pureza,
es sencillez, es candor,
es también rosa de amor
cuando el véspero la besa.
El rosal guarda con celo
a su coquetona rosa,
que esplendente y olorosa
se abre, mirando hacia el cielo.
A libar, la mariposa
en tu seno, se ha adentrado,
los celos ha despertado
de otra ya marchita rosa.
Las espinas de tu rama,
son un rudo carcelero,
son como garfios de acero,
que guardan tan limpia llama.
En tus hojas, el rocío,
reluce como centella,
es lágrima, que una estrella
envía a tu desafío.
A pavonear te invita
tu pétalo colorido,
pero sola en el olvido
quedas, cuando estás marchita.
Reina de aroma y color,
no presumas de hermosura,
lo bello, ¡qué poco dura
y cúanto dura el dolor!
jueves, 21 de agosto de 2008
71-La vida
montada en caballo blanco,
una gentil amazona
pasa alegre caminando.
Sus cabellos son de oro,
su semblante sonrosado,
sus ojos de verde mar,
de mar tranquilo y pausado.
Sus labios son de coral
de una mor apasionado.
Sus manos son dos palomas
que , con un revuelo blanco,
van sembrando la esperanza
por este mundo olvidado.
La bandera que enarbola
en su nacarina mano,
va proclamando la vida
con victoria sobre el llanto.
Amazona de esplendor,
que alegre vas caminando,
no te alejes tan deprisa,
quédate conmigo al lado.
Inúndame de tu vida,
embrráchame en tu rastro;
si pudiera, yo quisiera,
montar contigo a caballo
y también enarbolar
un gallardete tan blanco,
como tu bandera blanca
con escudo esperanzado.
Amazona, llévame,
no me dejes olvidado.
Tu escudero deseara
ser, en tu camino largo.
Amazona de la vida,
¡qué amargo es el desengaño
cuando lenta e implacable
de mi te vas alejando!
70-La Resurrección
campanas lanzan al vuelo,
olvidando el desconsuelo,
y llorando de alegría
con sonora algarabía
la tristeza del pecado,
pues Cristo ha resucitado
regalándonos la suerte
de haber vencido la muerte
que nos tiene desterrados.
69-El Santo Entierro
de un anochecer doliente
llevan a Cristo yaciente
los escasos caminantes.
que con pasos vacilantes,
portan al sepulcro a Cristo.
Ningún ojo humano ha visto
tal soledad y tristeza,
sobre mi corazón pesa
y a llorar no me resisto.
68-Cristo de la Caridad
en blanco lienzo de lino,
deja sembrado el camino
de rosas, y perfumado
con aroma delicado
que brota de tu bondad
desterrando la maldad,
y haz que brote de mi alma
el sosiego de la calma
Cristo de la Caridad.
67-El descendimiento
Señor, Divino Cordero
te bajaron del madero
dejando tu cuerpo inerte
en la que tuvo la suerte
de ser la Madre de Dios,
y así, fundidos los dos,
Hijo y Madre dolorosa,
el cardo se hizo rosa,
y el odio se hizo perdón.
66-La lanzada
tu corazón no palpita,
y aquella lanza maldita
en tu pecho se hizo luz,
y como amargo altramuz
brotó tu sangre sagrada,
que da víctima inmolada,
regó nuestros corazones
colmándonos de perdones
¡Oh! Cristo de la Lanzada.
65-Cristo de la Buena Muerte
maestro del buen morir,
fíjate Tú en mi sufrir
pero no cambies mi suerte
de vivir cogido fuerte
a tu redentora Cruz,
para que inunda de luz
los recodos de mi alma
y así, retener la calma
de tu morir, buen Jesús.
64-La expiración
de terminar tu agonía,
apenas la luz podía
contemplar ese tormento,
y escalofríos yo siento
al oír la exclamación
de tus labios, que perdón
por nosotros has pedido.
¡Cuánto te hemos ofendido!
Cristo de la Expiración.
63- Las siete palabras
Señor, desde el árbol santo
y entre lágrimas y llanto
¡cuántas ofensas sufriste!
y el perdón, que Tú nos diste,
cuando pediste perdón
en pago a tu redención,
y a tu Madre nos donaste
cuando Tú al Padre exclamaste
palabras de salvación.
62-El buen ladrón
estás Cristo del perdón
escuchando la oración
de Dimas, acongojado.
En tus ojos se ha mirado,
y arrepentido y sumiso
te reclamó lo que quiso,
y dirigiéndose a Ti
te dijo: "Señor, a mi
guárdame en el Paraíso."
61-La exaltación
con clavos de duro acero
elevaron el madero,
y tus manos desgarradas
son las mismas, que elevadas
claman por mi perdón.
Tienes de Dios corazón
y le entregas tu clemencia
a esta rendida conciencia
Cristo de la Exaltación.
60-Jesus despojado
con la cruz de mis pecados,
los sayones, desalmados,
abrieron el relicario
convirtiendo en emisario
de nuestra redención
tu cuerpo de salvación.
Tu desnudez, Señor mío,
me llena de escalofrío
al ver tanta sinrazón.
59-Encuentro con la Verónica
vacilante y dolorido
por la pena y el olvido.
Tú, que eres lo más hermoso,
nadie se atreve con gozo
a enjugar tu rostro santo.
¡Cuánto me aterra el espanto!
al ver tu rostro estampado
en el paño, que ha enjugado
las lágrimas de tu llanto.
58-Cristo de las penas
llevas la pesada Cruz,
Cristo, que se haga la luz
y el odio se vuelva amor,
para que corra en mis venas
deseos de gracias plenas.
¡Ay! Señor, cuando yo veo
ayudarte el Cririneo
¡Quién lo fuera, con tus penas!
57-Pasión
y amoratadas las manos,
Señor, mira a tus hermanos
con esa mirada clara
deja tu camino y para,
porque tu mirar divino
hace más dulce el camino
de nuestra marcha, sin luz.
Déjanos llevar tu Cruz
y amortigua mis espinos.
56-El Gran Poder
se hizo custodia aquel día
encerrando la agonía
de tu marcha sin premura.
Lo amargo hiciste dulzura,
lo oculto lo hiciste ver,
el odio, se hizo querer,
y tus pisadas sonaban,
y las piedras exclamaban:
¡Ay! Cristo del Gran Poder.
55-Triunfo de la Santa Cruz
pero firmes, buen Cordero,
has recibido el madero,
que por sendas escabrosas,
con espinas y sin rosas,
vas a caminar, Señor
haciendo sendas de amor
aquellas, que son de espina,
alfombrándome el camino
con tu pena y tu dolor.
54-La sentencia
como gran Pretor de Roma,
y en tu sentencia, se asoma,
el triunfo del Enviado,
para salvar del pecado
a gentiles y a romanos,
a todos seres humanos.
Y Pilato sin conciencia
ha firmado la sentencia
con una ablación de manos.
53-La presentación al pueblo
y con un cetro de caña
la muchedumbre se ensaña
contemplándote humillado,
con el rostro ensangrentado.
Yo a tu gran dolor me asomo.
Yo mi congoja me como
cuando Pilato a la gente,
se dirige complaciente
presentando al Ecce Homo.
52-Coronación de espinas
haciendo mofa real
coronándote tan mal
con la corona de espina,
y tu cabeza se inclina
con un tremendo dolor,
que convertiste en amor
a la infame Humanidad.
Jesús, te pido piedad.
Piedad a mi, buen Señor!
51-Cristo atado a la columna
cual inicuo malhechor.
¡Qué pena me das, Señor
cuando tu cuerpo azotaron
y hasta mis piernas temblaron!
Y Tú, pacible inocente,
sufriste ante tanta gente,
aquel placer del gentío.
¡Perdónalos, Cristo mío,
porque eres un Dios clemente.
miércoles, 20 de agosto de 2008
50- Jesus ante Pilato
observa en Tí cosa extraña,
pero su orgullo le engaña,
y no comprende el dolor
viendo en Tí tanto candor.
Ahora, si pudiera ser
el tiempo retroceder,
Pilato, yo me volviera
y así, la Humanidad viera
tu Soberano Poder.
49-Jesus ante Herodes
dolorido y ultrajado
y te viste despreciado.
Tu túnica te cambiaron,
tu nombre pisotearon
y te mantuviste recio,
con soberano silencio
las preguntas del tetrarca.
No hablaste, como en la barca.
¡Ay! Señor, ¡cuánto desprecio!
48-Jesus ante Caifás
Cristo, fuiste conducido
cual blasfemo fementido
a la casa de Caifás.
Señor, ya no puedes más
sufrir las iniquidades
de nuestras feas maidades.
¡Tanto sufrir para mí
y yo te respondo a Tí
con desprecio y soledades!
47-Jesus ante Anás
te llevaron ante Anás,
y no pensaron jamás
que tu cara esplendorosa,
Cristo de la Faz hermosa,
pudiera ser ultrajada
con la inicua bofetada
que te diera aquel sayón.
Señor, te pido perdón...
y vuélvenos tu mirada.
46-El cautivo
por el cordel del pecado,
Señor, te han abandonado,
y por las sendas sembradas
de nuestras culpas taimadas,
caminas con paso vivo,
por las que yo, necio, escribo
frases de falso placer,
sin notar tu padecer
cuando te llevan cautivo.
45-El beso de Judas
cuando Judas, de puntillas
te ha besado en la mejilla
con ese beso traidor;
pero no siento dolor
que causan nuestros pecados,
como Judas, desalmados
te besamos, traicioneros,
pues nuestros besos postreros
son besos desconsolados.
44-El Prendimiento
llorando con gran dolor,
al verte preso, Señor,
pues las luces vacilantes
de las antorchas sangrantes,
iluminan el momento
de pesar y sufrimiento,
en que Judas y soldados,
por el odio, envenenados,
hicieron tu Prendimiento.
43-La oración en el huerto
de noche, en Gestsemaní,
¡Cuántos sudores!, por mí,
sufriste desconsolado
los horrores del pecado
de insensata Humanidad
que se llena de maldad.
¡Que el ángel consolador
sea mi alma, Señor,
y te colme de bondad.
42-La sagrada cena
de la semana, el más santo,
con tu cuerpo sacrosanto
hiciste la Eucaristía.
Eres alimento y guía.
Eres luz en el sendero,
el alimento primero
que fortalece mi alma,
inundándola de calma.
¡Bendito y dulce Cordero!
41-La entrada de Jesús en Jerusalén
te recibieron con palmas
¡Qué bonitas son las almas
cuando están llenas de amor,
de dulzura y de candor!
Entraste, Señor, triunfante;
mas mi vergüenza se espante
al recordar la traición
que originó la pasión,
cuando te tengo delante.
40.D-Virgen del Rosario
sobre tu palio, en la tarde
como la llama que arde
en tu llanto de agonía.
Fue tanta la pena mía,
Madre Santa del Rosario,
que me trasladó al Calvario,
y mirándote a la ara
te recé en la tarde clara:
"Salve Virgen del Rosario"
A mi amigo Antonio Julián Marín García
lunes, 18 de agosto de 2008
40.-Sale Montesion
cual misterios de un rosario,
cuando por la puerta ancha
de la capilla del barrio,
se encuadra la cruz de guía,
en tarde de Jueves Santo.
Hay bullicio en la plazuela,
plazoleta de los Carros,
esperando ver salir
a la Señora del barrio.
Van saliendo nazarenos
inquietos, pero pausados,
con sentir de penitencia
y bisbiceo en sus labios
de oraciones contenidas,
a través de todo un año.
Entre la gente se nota
algo que se va acercando,
y en la penumbra del templo
el "paso" Cristo avanzando,
hasta encuadrarse en la puerta
justo, medido, y...pensando.
Y la voz del capataz
ordena, con voz de mando:
"Que levamos al buen Cristo,
más tranquilo, menos paso"
Jesucristo está en la calle
y al Padre pide rezando:
"Que pase de mí este cáliz
si es posible Padre Santo;
pero si Tú me lo pides,
Padre, con amor lo acato"
En medio de aquel silencio
estallan palmas y llanto....
y una saeta que brota,
el aire sale cruzando
para clavarse en las manos
de Cristo, que va rezando.
De nuevo siguen saliendo
penitentes, sin retardo,
con angustia de pasión
y la visión de Calvario...
Y de pronto, en el dintel,
de tu capilla-sagrario,
aleteo de palomas
blancas, salen de tus manos,
anunciando que la Madre
se acerca a muy lento paso.
El pueblo se queda mudo,
el aire se hace pedazos
y en medio de esta mudez
solamente va sonando
al rozar de tus rosarios,
que van tiñendo en el cielo
notas que suben sonando
sones de campanilleros.
Ya está en el marco la Virgen
con sus manitas temblando,
con su cabeza inclinada
de angustia, por los pecados.
Pero de pronto, la Madre,
al ver al pueblo rezando
sonríe y recoge el manto
para mejor acercarse
a sus hijos y a su barrio.
Los aplausos del gentío
la reciben en sus brazos,
y la saeta se escapa
de unos varoniles labios
con sones deseguiriya
que al cielo suben sonando.
Ya se aleja por la calle
con su recogido manto
la Señora, más bonita
nuestra madre del Rosario.
lunes, 11 de agosto de 2008
39.-La gota de mar
de agua, estaba jugando,
estaba alegre, saltando...
imitando a ser perlita
de una corona, engarzada
en las crestas de las olas
de tí mar, que la enarbolas
en tu danza inacabada.
Entretenida en el juego,
no se dio cuenta la gota
que el sol ardiente, que brota
la está envolviendo en su fuego.
Deja de ser lo que era,
agua líquida y salada...
ahora es agua evaporada que sólo subir espera.
La gota, que sube y sube,
ya no es gota de la mar,
pues ahora va a empezar
a ser agua de una nube.
Desde arriba ve la tierra,
ve los montes y los mares,
ve los blancos alminares...
ve el odio y ve la guerra.
El viento que sopla fuerte,
lleva la nube veloz,
viento que sopla feroz,
le va cambiando la suerte.
de pronto, la nube blanca
ha cambiado de color
y el rayo devastador
ha cruzado la barranca.
El frío la ha transformado
de nuevo, en gota de agua
que se escapa de la fragua,
que es el cielo encapotado.
La gota, que cae mansa,
corre por la tierra ardiente,
y en el correr, ella siente,
que de correr no se cansa.
La gota, que está en el río,
sigue en su camino largo,
camino dulce y amargo
del invierno y del estío.
La gota, en su caminar
ya se encuentra destrozada
y anhela la mar salada,
su cuna, su amplio hogar.
El buen río, que la ha oído,
ha frenado su bravura
y en la desembocadura
la besa y la ha despedido.
Ya ha vuelto la gota al mar,
ahora no juega, está atenta
porque el sol que la calienta
no la vuelva a evaporar.
38.-Vamos a leer, Chonita
esta letra tan gordita,
con hinchada barriguita
esta, es la letra "a".
Y ahora ven otra vez,
esta de cabeza gorda,
que no es muda ni es sorda,
esta, es la letra "e".
Esta que tienes aquí
con un punto en la cabeza,
es una letra traviesa
que se le llama, la "i".
No te vayas, por favor,
que nos queda esta redonda,
muy gordita y muy boronda,
esta es la letra "o".
Casi acabamos, Jesús,
esta, de dos cuernecitos,
igual que dos bastoncitos,
esta es la letra "u".
Todas tienen gran salud,
y las damos ordenadas,
en fila están formadas,
decimos: "a,e,i,o,u".
jueves, 10 de julio de 2008
37.-El mar
eres mar, aquí en la Tierra.
Tu color indefinido
lo mismo es azul turquesa,
que de verde esmeraldino...
o gris en día de tormenta.
En tu seno, amplio mar,
la vida entera se asienta,
y a veces, también la muerte,
al marinero le acecha
Eres mimoso en la playa,
cuando las arenas besas,
y eres terrible y bravío
en las horribles galernas.
Eres un puente que une
a las separadas tierras,
y un abismo que separa
la alegría de las penas.
De día eres todo luz,
y de noche eres tiniebla.
¡Oh! mar cuando yo te miro
y admiro tu faz inmensa,
contemplo en ti al Creador
que con su poder te hiciera.
36.-La ermita
se alza blanca la ermita,
donde la virtud dormita
regando de paz la tierra.
Los jarales y el tomillo
son sus jarrones de flores,
exhalando sus olores
en este altar tan sencillo.
Por la mañana han volado
la chillona golondrina,
vuela a quitarte la espina
al cristo desamparado.
el viento de la dehesa,
con aroma de romero,
es peregrino primero
que llega a tí, y te besa.
Eres ermita, una flor
que brindas al caminante,
la paz de un Cristo sangrante,
en su pena y su dolor.
Eres calvario y altar,
eres templo campesino,
que recoge al peregrino
cuando se para a rezar.
Eres bandera de amor
enarbolada en el viento,
eres paz, y no tormento
en el agudo dolor.
Eres la blanca paloma,
que en la sierra se levanta,
eres la casita santa
que entre las flores se asoma.
35.-La vereda
la vereda polvorienta,
en la campiña se asienta
y en los alcores se alza.
Eres sencillo camino,
con sueños de carretera,
eres la senda certera
que dirige al campesino.
Eres senda sinuosa
que se pierde en lontananza,
eres camino, que avanzas
en tu marcha silenciosa.
En invierno eres de lodo,
en verano polvoriento...
eres juguete del viento,
eres nada y eres todo.
Cuando te pierdes, vereda,
entre la juncia y la jara,
a mirarte a tí, se para
la luna, y en tí se queda.
Tu nacimiento, vereda,
se debe a los labradores,
que empapados en sudores,
caminan con marcha queda.
Vereda, que en serpentín,
te adentras en campo limpio,
he sabido tu principio
pero no sabré tu fin.
miércoles, 9 de julio de 2008
34.-A la Virgen de los Reyes
una mañana agosteña,
Virgen de la tez trigueña,
te vimos embelesados.
Eres, cual la flor sencilla,
que brota de la humildad,
apártanos de maldad,
¡oh! Patrona de Sevilla.
Como inmaculada flor
te alaban los sevillanos,
alzando hacia ti las manos
implorantes de tu amor.
En tu regazo materno,
llevas a Cristo, que se ha entregado,
para vencer al infierno.
Cuando te vemos pasar,
rodeada de esplendor,
se hace mayor tu candor,
y empezamos a rezar.
La Giralda, en este día,
lanza al viento sus campanas
tocando por sevillanas
para mostrar su alegría.
El Sol, al amanecer,
besa tu rostro divino,
alumbrándote el camino
que tú quieres recorrer.
Las palomas, en su vuelo,
escoltan tu gracia plena,
y en tu mirada serena
vemos un trozo de cielo.
Los códigos y las leyes,
de la Tierra no son nada
cuando vas entronizada
madre mía de los Reyes.
33.-El toro
sostienen tu cuerpo erguido,
¡la vaca que te ha parido
no pudo hacerte más fiero!
Tu testuz se alza enhiesta
oteando el horizonte,
como dueño de este monte
y guardián de la cuesta.
Tus pitones son puñales
que van iriendo la brisa,
y se desgarra sumisa,
en medio de los eriales.
Cuando lanzas el mugido
buscando pelea noble,
de terror se llena el roble
al mirarte enfurecido.
Allá a lo alto del monte
has subido pendenciero,
buscando a otro toro fiero
que señala el horizonte.
Cuando lo tienes delante,
dibujado en el trasluz
te lanzas con tu testuz
dejando huella sangrante.
De nuevo acometes fiero,
chocando entre sí los cuernos,
pareciendo dos infiernos,
las cuatro astas de acero.
Cuando acometes furioso,
aquel toro malherido,
en el campo se ha perdido,
y tú te alzas victorioso.
Lanzando un mugido airoso,
con la testa levantada,
proclamas a la manada
que eres el más poderoso.
32.-La goleta perdida
navega un barco de espuma,
que aparece con la bruma
y se pierde al clarear.
Su casco es negro charol,
sus velas color de nube,
un barco que baja y sube,
con un rojizo farol.
Se habla entre los marineros,
que una noche borrascosa,
una goleta garbos
se perdió con tres veleros.
Los veleros regresaron
a los pilares del puerto,
y un final negro e incierto,
de la goleta contaron.
En los días de tormenta,
cuando la bruma se crece,
la goleta se aparece
entre la espuma, muy lenta.
Se cuenta algún pescador
que al regresar, en la bruma,
ha visto el barco de espuma
con quejidos de dolor.
La goleta silenciosa,
en su lento navegar,
sirve de faro en la mar,
entre la niebla engañosa.
Los días de claro mar
no aparece la goleta,
la espuma se queda quieta
y el mar deja navegar.
Goleta que no volviera
a tu puerto de partida,
eres, en la bruma, vida
de la mente marinera.
31.-La barca
casi destrozada y rota,
durmiendo sueños de antaño,
cuando, como una señora,
te adentrabas en la mar
deslizandote en las olas.
Barca que yaces dormida,
olvidada en tu carcoma,
cuántas veces navegaste,
sirviéndote de corona
a las espumas del mar,
que ahora te besan mimosas.
Tú, que has sentido el cantar
de sirenas engañosas,
ahora solamente escuchas
rachas de brisas burlonas.
Eres como aquel doncel,
que acompaña a la corona
con sueños de caballero,
con ansias de vida hermosa...
y que ha pasado su vida,
pendenciera y amorosa,
y ahora está rendido y roto
olvidado en la poltrona.
Barca que fuistes ligera,
deslizante y bulliciosa,
tu quilla, que rompió el mar,
ahora está podrida y rota.
¡Cuántas barcas, en la vida
como tú, se encuentran solas,
que en tiempo dejuventud
fueron grandes, poderosas,
y ahora están olvidadas
en su vejez espantosa.
martes, 8 de julio de 2008
30.-El faro
te levantas en la costa,
con tus ojos de libélula
acechante entre las olas,
que avanzan de mar adentro
y furiosas, en a costa,
por abrazar a la tierra,
se rompen y se destrozan.
Tú, siempre sigues erguido,
esudriñando en la sombra,
con brazos de luz, abiertos,
que atraen a las gaviotas;
palpan la oscura penumbra
buscando, en la niebla rota,
un barco, que a la deriva
ansioso busca la costa.
tú no eres, faro, de piedra,
donde las olas se agolpan,
eres de fe y esperanza,
eres deseo que brota
en medio del bosque negro,
que forma el mar con sus olas.
¡Cuántos ojos angustiados
te han buscado en la zozobra!
Cuántas madres, en la noche
te están contemplando, ansiosas,
esperando que tu luz,
en la noche tormentosa,
rompa la oscura negrura
y retorne hacia la costa,
al hijo que se embarcó
y que a su casa retorna,
¡Faro, que brotas erguido,
de esperanza luminosa!
29.-La libertad
sin querer ver la prisión de la vida
que te muestra, tu libertad perdida,
en el fango del odio y la maldad.
Ya no añoro mi juventud perdida
en el olvido y en la oscuridad,
sólo creo que existe la bondad
del Eterno Dios, que jamás olvida
que libre te creó en el nacimiento,
te has esclavizado por el pecado
dejándote perder por un momento
de placer, que el vicio a ti te ha ofrendado.
de tu deseo de ser deseado.
28.-A la muerte
que inexorable nos está acechando,
paciente, pero atenta y esperando,
y con su certero zarpazo fuerte
aniquila la vida, que gozando,
nos parece sentir que es nuestra suerte,
olvidando que esta vida es inerte,
y que al morir aquí, se está empezando
a vivir esa nueva vida eterna
donde todo es paz y todo es sublime,
donde no hay tormenta ni la galena
sopla, sino que el Dios que te redime
hace que en Tí, su dulzura se cierna.
¡Que la muerte no te rinda, te anime!
27.-Desesperanza
me encuentro, en tal laberinto perdido,
mi pasado se pierde en el olvido
mi presente, antes de nacer se olvida.
El fruto es quimera que he sentido
como aguijón, que en mi alma malherida
muriendo antes de llegar a la vida
en mi ansia por sentir lo que no ha sido.
El mostruo de la desesperación
se apropia de mi mente atormentada;
pero a mi Dios me aferro con pasión
en mi lucha interna y desesperada,
y al Padre Eterno lanzó mi oración
y trasplante, en mí, su esperanza ansiada.
26.- Ansiedad
lleno de rencor y de ingratitud,
no puedo aún medir la magnitud,
del pesar que yo siento en lo profundo;
pues es tanta la amargura y acritud
que aunque vivo, me siento moribundo,
ya que mi ser es un ser vagabundo
que avanza raudo hacia la senectud.
Mis ojos se van volviendo vidriosos,
cansados de buscar lo que no existe,
la belleza y los trastos amorosos.
Pero Dios, que en mi congoja me asiste
hace más livianos los escabrosos:
el pensar morboso, que en mí persiste.
25.-El cortijo
bordado de estrellas blancas,
se aclara con luz de aurora
y las estrellas se apagan,
anunciando el nuevo día
de la sierra sevillana.
El gallo, reloj de campo,
entonando la alborada,
lanza a los cielos su canto
de garganta desgarrada.
Allá, entre los olivares,
con cuatro paredes blancas,
el cortijo va surgiendo
con la aurora blanqueada,
como paloma de paz
de alas blancas, muy blancas.
El cortijo, señorito
de nuestra tierra serrana
va despertando del sueño
con ilusión de labranza.
Sus ojos se van abriendo,
ojos de verdes ventanas,
y en la blanca chimenea
el humo al cielo se alza.
En la cuadra, ya las mulas,
reciben buenas brazadas
de paja, de rico grano,
de la refrescante alfalfa.
Los perros, que en el cortijo,
son de presencia forzada,
se despezan, alargan,
corren, brincan y ladran.
Las gallinas cacarean
la maternidad frustrada.
Las cabras, en el corral,
las cabriolas ensayan,
y las ovejas, tozudas,
fábricas de rica lana,
con balidos de quejumbre
rebullen en la majada.
La golondrina chillona
rodea la blanca casa,
y los grillos de la noche
enmudecen su sonata.
Todavía, en el arroyo
croan alegres las ranas
y un trasnochador mochuelo
cruza la verde enramada
buscando el hueco del árbol
que le sirva de morada.
Notas extrañas son éstas
de composición extraña,
que ha compuesto la Natura
en la sierra sevillana.
El cortijo, al medio día,
es distinto a la mañana.
Aquel bullir de la vida
se hace sonata cansada.
El sol rebulle en la cal
de paredes blanqueadas,
los perros duermen la siesta
a la sombra de la parra.
Las avispas, en las uvas,
practican ancestral danza,
y en las ramas de la encina
la reventona chicharra
forma monótona orquesta
de batuta acompasada.
El cortijo está dormido
con ton soñolienta nana,
mientras que el sol se derrite
sobre las paredes blancas.
En el cortijo, la tarde,
se hace cada vez más larga.
Ya se ha cansado el sonido,
la sinfonía es callada...
sólo se oye a lo lejos,
entre el murmullo del aura,
las campanas y cencerros
de la vuelta a la majada,
Las mulas vuelven deprisa
soñando en la ansiada cuadra
porque presienten, ya cerca,
el final de la jornada.
Los perros corren delante,
con el rabo entre las patas,
también vuelven soñolientos,
puesto que apenas si ladran.
Las sombras de los olivos
cada vez se hacen más largas,
y en el horizonte azul
el sol se hace naranja.
De pronto, la luz rojiza
se va convirtiendo en parda.
Las chicharras reventonas
enmudecieron, no cantan,
y en las piedras del arroyo
están charlando las ranas
las cosillas, que aquel día,
han sucedido en la charca.
La noche envuelve al cortijo
con manto de negra gasa.
Ya se han dormido los perros,
todavía alguno ladra
asustando del silencio
y le crujir de la enramada.
En las tapias del cortijo,
y en el poyo de la entrada,
un coro de negros grillos,
con monótona sonata,
llenan la paz de la noche
con notas acompasadas.
24.-Los pueblos serranos de Cádiz
que hacia el cielo se levantan,
son los pueblecitos blancos
de la sierra gaditana.
El blanco de las paredes
de sus casas encaladas,
encierra la piel curtida,
por el sol de la labranza,
de su gente laboriosa,
de labor inacabada.
El sol, con su luz de vida,
hace más blancas sus casas,
que con el verde romero,
con el tomillo y la jara,
han forjado la bandera
andaluza y milenaria.
La luna los ilumina
con su luz clara, muy clara
haciéndolos resaltar
de la oscura madrugada,
acompañando a los duendes
que salen en sus moradas.
¡Oh! pueblecitos de Cádiz,
de mi sierra gaditana,
que si no he nacido en ella,
los llevo dentro del alma.
23.-La niña ciega
envuelve a la niña ciega,
la niña de ojos de cielo
donde la luz no penetra.
La luz clara, en sus pupilas,
solamente se refleja,
no se atreve a penetrar
en su mundo de tinieblas.
¡Qué pena me da la niña,
niña de mirada incierta!
La niña que no conoce
el brillo de las estrellas,
el rojo de la amapola,
el verde de la pradera,
el amanecer de un día
diáfano de primavera.
¡Qué pena me da la niña,
niña de mirada incierta!
La niña que no conoce
el color azul turquesa
del mar, que en los arrecifes,
espumoso se blanquea.
La niña que nunca vió
cómo la alondra se eleva
o cómo se oculta el sol
en la tarde marinera.
¡Qué pena me da la niña,
niña de mirada incierta!
Parece que ha adivinado
que a mí me envuelve la pena,
y con su voz cristalina
me dice: "Yo no soy ciega.
Yo poseo un mundo propio
de innumerables bellezas.
Bellezas que no se mustian,
bellezas que son eternas.
Un mundo, donde no hay alba,
pero el ocaso no llega"
Ya no me das pena, niña,
porque tener, yo quisiera,
esa alegría que tienes
en medio de tantas penas.
miércoles, 9 de abril de 2008
22.-Canto a Cadiz
abrazada por el mar
guardas el dulce cantar
de una alegre serenata.
Tu playa besan las olas
con un rumor de sirenas
y adormecen tus arenas
murmullos de caracolas.
La sal de tus salineras
con su salero engalana
a la niña gaditana
de miradas marineras.
Eres luz y eres candor,
eres ciudad legendaria,
de esta tierra, iluminaria.
faro de un perdido amor.
Eres de blanco y azul
como la espuma marina
que en tus playas se ilumina
con destellos de tu luz.
Eres novia esperanzada
en la vuelta del marino...
Eres sendero y camino
de nuestra tierra olvidada.
Eres puñado de tierra
que con honor y arrogancia
frenaste el ardor de Francia
en una historiada guerra,
Cuando el mar llega a tu tierra
y penetra en la bahía,
entona con alegría
tanguillos pidiendo guerra.
Tus murallas milenarias
se asoman al bajamar
para poder admirar
destellos de iluminarias.
Del fondo de tu ensenada,
en noche de luna llena,
se oye un canto de sirena
que enloquece enamorada.
De noche se oye el cantar
de un perdido marinero
que fue de tí prisionero
aquel día al naufragar.
Las olas besan tus plantas
y en las murallas rebotan,
son como voces que brotan
de enrojecidas gargantas.
¡Oh! Cádiz ciudad señera
de argentino sobrenombre
deja que también me asome
de tu raza marinera.
21.- El Rompeolas
rubia, de mullida alfombra,
va caminando una niña
camino del rompeolas.
Su pelo es rubio, de oro
con reflejos de la aurora,
sus ojos, de verde mar
y sus m anos son dos rosas
que se mueven en la brisa
como vuelo de palomas.
Su pelo lleva cogido,
como danzarina cola,
con cinta de azul turquesa,
cual bandera que enarbola
el imperio de la niña
que va caminando sola.
Lleva un vestidito blanco
con florecillas borrosas,
una cestita en la mano
y en la otra una caracola.
En los labios lleva un rictus,
con sabor de pena hermosa,
y cuando mira a la mar,
va preguntando a las olas
cuándo volverá su padre,
que en la noche tormentosa
un abrazo de este mar
lo perdió en el rompeolas.
sábado, 9 de febrero de 2008
20.-Al Clavel
puse en tí todo mi empeño
y te recuerdo en mi sueño
como artístico pincel.
Has credido en la maceta
midiéndote cada día,
surgiéndo en mi gran alegría
de mi esperanzada inquieta.
Te he visto crecer erguido
mirando siempre hacia el cielo,
olvidándote del suelo
que has dejado en el olvido.
Un día, te he visto abrir
en tu cáliz reventón
y sentí la sensación
de volver a revivir.
Eres calvario sangrante
de un Cristo crucificado...
Eres amor entregado
en los labios del amante.
Tu eres un beso, clavel
que ha brotado en el tendido
yo cual gavilán herido
ha muerto en el redondel.
Yo te he visto, en tus albores,
brotar de tu casa verde
¡ay! que ver lo que se pierde
aquel que no ama las flores.
Eres rojo reverbero,
como la sangre que brota
de la gran herida rota
en el pecho de un torero.
Eres clavel de Sevilla
picaresco y reventón
como niño juguetón
en blonda de la mantilla.
19.-El Patio
de la casa sevillana,
la pieza que se engalan
hasta en la humilde mansión.
Eres rincón de colores,
eres nido de macetas,
de ti, con sus mil facetas,
se posesionan las flores.
En verano, los jazmines,
te engalan y aroman,
y en las macetas se asoman
flores de mil colorines.
El jilguerillo pión
revolorea incansable
y su piar, tan amable
le da vida a tal rincón.
A tu fuente cantarina,
con cantares de amorío,
viene volando del río
a beber, la golondrina.
La sonnolencia se cuela
en la hora de la siesta,
sólo se mueve la cesta
de la labor de la abuela.
Ya en la tarde de bochorno
retornas, patio, a la vida
y la fuente badormecida
vuelve a refrescar tu entorno.
Abre la dama de noche
sus perfumados capullos,
los ruidos se hacen murmullos
cadenciosos, sin derroche.
Ya no canta el filguerillo
y en su jaulita se acuesta,
sólo se oye la orquesta
que en el rincón forma el grillo.
¡Oh! patio de mi Sevilla,
alma de la casa entera
donde el alma placentera
se embriaga de maravilla.
18.-El Sol
¡Oh! Febo dios del calor,
haces renacer amor
en la envidia y el desdoro.
Eres manantial de vida,
de esperanza y de consuelo,
eres ave, que en su vuelo
devuelve la paz perdida.
Cuando sales de la noche
al comenzar la mañana,
haces la pena liviana
y de lo negro eres broche.
viernes, 1 de febrero de 2008
17.- El Rio
brotas, agua cristalina,
que avanzando en la montaña,
eres la célula viva
que has de formar el gran río,
serpiente que se desliza.
Al empezar tu aventura,
¡Oh! río, que llevas vida,
eres juguetón y alegre,
eres agua saltarina,
eres la vida que empieza,
como empieza toda vida.
" " "
Te has hecho fuerte y robusto,
te han nacido las orillas,
ya no eres el río alegre
que más allá descendía.
Ahora eres río orgulloso
que provocador caminas,
ya tu voz se ha enronquecido,
cuando la garganta enfilas.
Tu agua se hace espuma blanca,
en los repechos de arriba,
y el sol que hiere tu seno,
con el iris te ilumina.
Ya,gran río apacible
has llegado a la campiña,
tu fuerza de juventud
se hace mansa y contenida.
Ya no erosionas la tierra,
ahora la fertilizas.
Vas dando vida al pasar
por la tierra esmeraldina,
y cual sinuosa sierpes
buscas el fin de tu vida.
" " "
Ha llegado tu momento
de volverte agua marina
pues la mar, la mar salada
a que penetres, te invita.
Ya no eres río que juega,
ni tu agua es cristalina,
ahora eres mar y tus aguas
en su seno estás perdidas.
16.-El Mar
eres mar, aquí en la Tierra.
Tu color indefinido
lo mismo es azul turquesa
que de un verde esmeraldino
o gris, en dia de tormenta.
En tu seno, amplio mar,
la vida entera se asienta,
y a veces, también la muerte,
al marinero le acecha.
Eres mimoso en la playa,
cuando las arenas besas;
y eres terrible y bravío
en las horribles galernas.
Eres un puente que
une a las separadas tierras,
y un abismo que separa
la alegría de las penas.
De día eres todo luz
y de noche eres tiniebla.
¡Oh! mar, cuando yo te miro,
y admiro tu faz inmensa,
contemplo, en tí, al Creador
que con su poder te hiciera.
viernes, 25 de enero de 2008
15.-Dialogo del niño Nazareno
-Mamita, yo quisiera
vestirme de nazareno-
dice a su madre, una noche,
un chavalillo travieso,
con señales en la cara,
de sus incansables juegos.
-Mi niño, lo que tú dices,
no está bien dicho, mi cielo.
El nazareno, no es traje,
no es seda ni terciopelo;
el nazareno es…
algo que se lleva dentro,
eso que imita al buen Cristo,
eso que te quema el alma,
con fuego de amor eterno.
El ser nazareno, niño,
es un honor, un misterio,
un no sé qué, que se lleva
desde el mismo nacimiento.
si tú te quieres vestir
con traje de nazareno,
debes de tener en cuenta
que has de vivirlo primero.
Has de conocer a Dios,
has de ser bueno, muy bueno,
has de tenderle la mano
al que te pida consuelo,
has de amar al que te injuria,
como lo amó el Nazareno,
y debes pensar, mi niño,
que Cristo es hermano nuestro.
Y ahora, mi niño, ¿quieres
vestirte de nazareno?
-Ahora no quiero vestirme,
ahora lo que quiero es…¡serlo!
A Antonio Julián Marín García, de su amigo
14.-Plegaria
Ayer te vi, Madre mía…
cuando yo estaba rezando
vi una paloma volando,
que me miraba y reía.
Ayer te vi, Madre mía…
cuando yo estaba pecando,
vi tu rostro, que llorando,
sufría mi felonía.
Ayer te vi, Madre mía…
cuando rezaba el rosario,
tuve visión de Calvario
y en él, tu gran agonía.
Ayer te vi, Madre mía…
cuando yo estaba estudiando,
yo te vi a ti, contemplando,
y me servías de guía.
Ayer te vi, Madre mía…
capilla de Montensión,
escúchame en la oración,
que mi corazón te envía.
Hoy te veo, Madre mía,
cuando yo a mis padres miro
comprendo su amor, y admiro,
tu perdón de cada día.
A mi amigo Julián Antonio Marín García
13.-Piropos a la Macarena
Cuando la Luna se duerme
en la madrugada nueva
las estrellas rutilan
con parpadeos de seda,
y los encajes de nubes
se deshilachan de pena…
por los albores del día
rompiendo la paz serena,
con rictus de pena hermosa
con clamor de Buena Nueva…
al romper de la mañana,
me deslumbras Macarena.
Corredentora con Dios,
rosa de mi rosaleda,
aroma de mi jazmín,
lirio, clavel, azucena,
macetita de albahacas,
magnolia de paz serena,
tomillo de mote bajo,
heliotropo, hierbabuena,
candor de niña riente,
sufrir de una madre buena,
consuelo del desvalido,
esperanza de mis penas,
bálsamo de sinsabores,
remanso en dura tormenta,
suspiro, lágrima y llanto,
risa cotenida, y pena…
eso eres tú Madre mía,
eso eres tú Macarena.
12.-El Gran Poder por la calle Gravina
La luz azul de la noche,
de pronto se hizo tinieblas
y las sombras mortecinas
rebullen por las callejas.
Allá, a lo lejos, se oye
el silencio de la pena,
el murmullo de las flores,
el temblor de una saeta,
el aleteo de un ave,
chisporreteo de velas,
bisbiceo de oraciones,
compás de pisadas lentas,
latidos de corazones…
Y la contenida queja
de Dios, que camina cerca.
La luna, con luz de plata
se asoma en las azoteas
para ver, entre las sombras,
la sombra del que se acerca.
Encorvado por el peso
de nuestros pecados, llega
el Señor del Gran Poder,
con poder de vida nueva;
con labios de lirio mustio
y con mirada serena.
Ya se acerca el Gran Poder,
ya lo siento en las tinieblas
el resbalar, en la cara
de una lágrima candela.
Tu figura, gran Señor,
en los cristales se espeja
de unos ojos, que angustiados
adivinan tu presencia.
Ya estás ante mi, Señor,
¡qué dicha la que me llena!
¡qué repelucos de fiebre!
¡qué ardor llena mis venas!
Ya te poseo, Señor,
ya mi ansia se serena
con el aroma de sangre
que el alba trae de la sierra.
Algunas veces Señor,
quisiera tenerte cerca…
pero el peso de tu cruz
me hace temblar, me aterra,
me hace vacilar la fe
que hace años Tú me dieras;
pero, Señor, no te vayas,
y esa fe, que en mi vacila,
se haga fuerte, de piedra.
Ya se aleja el Gran Poder
por esta oscura calleja,
oscilante, tembloroso,
pisando la aurora fresca,
dejando tras su camino,
una llama que renueva
en mi alma pecadora,
un álito de vida nueva.
11.- A mi nieta
Querida nieta Chonita:
Esta décima sencilla
te escribo, linda chiquilla,
por ser mi nieta y bonita.
Porque las penas me quitas,
las penas y el desconsuelo,
eres un ángel del cielo
que me ha mandado el Señor
para enseñarme el amor.
¡Te adoro! Firma, tu abuelo.
10.- Sevillanas de mi nieta
I
Tengo una nieta linda
que es cosa "seria",
porque cuando la miro
veo la Feria.
¡ Vaya chiquilla!
que ella tiene el salero
de mi Sevilla
II
Tengo un nieta linda
¡ vaya castaña!
que ella es lo más bonito
de toda España.
¡ Vaya chiquilla!
que ella tiene le alero
de mi Sevilla.
III
Tengo una nieta linda
¡vaya alegría!
que ella leva el embrujo
de Andalucía.
¡Vaya chiquilla!
que ella tiene el salero
de mi Sevilla
IV
Tengo una nieta linda
¡Guapa Chonita!
que cuando yo la miro,
mis penas quita.
¡ Vaya chiquilla!
que ella tiene el salero
de mi Sevilla.
9.-Jose Manuel y los números
José Manuel, nietecito,
los números voy a enseñarte,
ahora tienes que pararte
y estar atento un ratito.
Este número tan tuno,
tan derecho y postinero,
es de todos el primero,
este número es el "uno".
Ahora sigamos en pos
y ya pasado este rato,
éste, que parece un pato,
este número es el "dos".
Mira que bien, ya lo ves,
éste de doble pancita
muy boronda y redondita,
este número es el "tres".
Éste, sí, es el del retrato
que marcha detrás del tres
¿sabes tú, que número es?
este número es el "cuatro".
Si de pronto das un brinco
y sale el de larga bisera
¡ cuidado con la escalera!
este número es el "cinco".
Pues si señor, ya lo veis,
éste no es rabo de burro,
ni es enroscado churro,
este número es "seis".
Éste, que es tan tunantete,
con gorrilla y con bufanda,
éste sí que es de la "panda",
este número es el "siete"
¡ Cuánto te gusta el bizcocho,
con panza y con cabezota!
Son unidas dos pelotas.
Este número es el "ocho".
Este, que apenas se mueve,
por ser de cabeza hinchada,
que parece una ensaimada,
este número es el "nueve".
Y llegamos al postrero,
redondito como un aro
aquí es donde yo me paro,
pues el numero es el "cero".
Uno, dos, tres, cuatro y cinco
seis, siete, ocho, nueve y cero,
porque, mi nieto, te quiero,
ya puedes pegar un brinco.
8.-El Torerillo
Por entre los olivares,
con luz de luna blanca,
un torerillo valiente
cruza raudo la alambrada.
Allá a lo lejos, se oye,
entre la noche callada,
una sinfonía de grillos
de inacabable sonata.
Aquel sonar, al chaval
con su hatillo a la espalda,
le parecen los clarines
de tan añorada plaza.
....
Entre los troncos torcidos
ya vislumbra la manada.
Se acerca lento, despacio...
como si fuera un fantasma.
Se fija en el toro negro,
Zaino, de cuerna blanca;
y apartándolo de todos
lo aleja de la manada.
El toro se queda quieto
con soñolienta mirada
y el chaval, con luz de luna
que le ilumina la cara,
se va acercando hacia el toro
con muleta desplegada.
La luna, que desde arriba,
en los tendidos, se espanta
al ver aquel chavalillo
pidiendo lucha enconada
al toro, que lo remira
con la testa levantada.
El chaval, que sueña y sueña,
lo llama con voz de plata,
y el toro negro zaíno,
con la cornamenta blanca,
se arranca y busca al chaval
con cara de luna blanca.
Un soberbio estatuario
templa la larga arrancada,
y después dos naturales,
y un redondo y una larga,
y un molinete florido,
echándose el trapa a la espalda.
El chaval, en su ilusión,
está escuchando las palmas
que las estrellas le brindan
desde lejana andanada.
El torerillo, borracho
y enloquecido de fama,
no se da cuenta que el toro
de nuevo hacia él se arranca.
De pronto, la noche azul
se ha parado en la enramada
cuando el pecho del chaval
se tiñe de sangre clara
y la luna, que era blanca,
ahora se vuelve morada,
y los grillos del regajo
se callaron...ya no cantan.
Y el toro negro zaíno
de la cornamenta blanca,
ya la tiene enrojecida
de color de sangre clara.
....
El torerillo, en el suelo,
ya no sueña con la plaza,
ya su mirada vidriosa
busca la luna blanca,
que entre las nubes se esconde
para no verle la cara.
Aquel chaval torerillo
que ser torero soñaba,
ya no sueña...ya lo es
en una celestial plaza
con los tendidos de nubes
y barreras encaladas.
Allá, en lo alto del cielo,
un serafín le entregaba
los trastos para matar,
cuando el chaval expiraba.
....
¡Qué pena de torerillo!
¡Qué pena a nadie le daba!
Un trapo roto y rojizo
le ha servido de mortaja.
7.-La estrella peregrina
En el cielo sevillano
una rutilante estrella
se asomaba, entre las nubes,
para ver lo que pasaba
en esta bendita tierra.
La estrella quedó asombrada
porque en la calle Pureza,
de este barrio trianero,
en una capilla nueva,
con recuerdos de pasión,
blanca de sal marinera,
la Madre de Dios moraba
con la advocación, tan bella,
de ser Madre y Esperanza,
¡Esperanza trianera!
...
La estrella, allá en el cielo,
de la tarde primavera,
la vio salir de Triana
como la gran Madre buena
esperando que Sevilla
de noche la devolviera
con sus sienes coronadas
de la corona de Reina.
....
La corona te la han hecho
¡Señora guapa y morena!
con el sentir amoroso
de las madres trianeras,
con el suspiro callado
de una niña casadera,
con el estilo garboso
de una Triana señera.
....
Y aquella estrella, de pronto,
bajó rauda hasta la tierra
y se quedó engarzada,
cual la más preciada perla,
en la corona de oro,
de alegrías y penas.
6.-Padre de Todos
Padre nuestro y también mío,
Padre de todos los hombres,
Padre de los mil nombres:
yo mi saludo te envío.
En el cielo estás Señor,
presidiendo el Universo...
¡Qué lindo me sale el verso!
cuando es verso de amor.
Tu nombre es santificado,
tu nombre es todo, mi dueño,
en la vela y en el sueño,
tu nombre tengo grabado.
Tu reino, reino de amor,
sea mi Patria el morir,
el premio de mi sufrir
tu reino sea, Señor.
Hágase tu voluntad,
dulce voluntad la tuya,
que tu deseo me arrulla
para seguir la verdad.
Tus deseos en la Tierra
y también sea en el cielo.
Señor, tú eres mi consuelo
y el olvidarte me aterra.
Este pan de cada día
dámelo hoy primero,
tu cuerpo, dulce Cordero,
que alienta la vida mía.
Perdoname los pecados
que me atormentan el alma,
devolviéndome la calma
de mi tormento pasado.
Enseñame a perdonar,
Señor, al que me ha ofendido
porque mi perdón, pedido,
de ti lo quiero alcanzar.
Señor, en la tentación,
no nos permitas caer,
y disfrutar del placer
de tu inmensa redención.
Líbranos de todo mal,
Señor del amor divino,
alumbrándome el camino
para yo serte leal.
¡Oh! Señor, padre de amor
de lo presente y pasado,
del futuro deseado...
de todos, mi buen Señor.
5.- Consejo
Antonio Marín García,
no existe una mejor ciencia
como la gran Providencia
que nuestro Dios nos envía.
Lo mismo que existe el día,
existe el querer hacer
pues lo que logra el querer,
lo logra la voluntad,
y tú la tienes, ¿verdad?
¡pues empieza a renacer!.
A mi amigo Antonio Julián Marín García
4.-Noche en la Feria (Sevillanas)
I
Anoche estuve en la Feria,
¡Qué maravilla!
Es una miniatura de mi Sevilla.
Los farolillos,
bailan por sevillanas,
como chiquillos.
II
En la Feria cantando
por sevillanas,
las estrellas se asoman a sus ventanas.
Los farolillos,
bailan por sevillanas
como chiquillos.
III
Los Claveles en Feria
se hacen señores
adornando tu pelo
Maria Dolores.
Los farolillos,
bailan por sevillanas
como chiquillos.
IV
Por la noche, en la Feria,
de madrugada,
los requiebros, se dicen
por Sevillanas.
Los farolillos,
bailan por sevillanas
como chiquillos.
3.-Los Limites de España
Tanta atención no me extraña,
que sentados, los dos juntos,
te pueda enseñar los puntos
con los que limita España.
En el Norte que está arriba,
hay Francia y los Pirineos,
y sin dar grandes rodeos,
siguiendo por donde iba
y hacia la izquierda, mirando,
hay unos montes simpáticos
que se les llaman Cantábricos
y en su mar se están mirando.
En el Este, hay un mar,
Mediterráneo se llama,
por donde llego la fama
de una cultura sin par.
Allí, Cataluña inquieta,
con sus fabricas y ciencia,
y más abajo, Valencia
coquetona y pizpireta..
Le sigue la Murcia agraria,
como si fuera la puerta,
que con sus estupenda huerta,
es la madre alimentaria.
Al Sur llegamos ahora,
tierra de luz y alegría,
la bonita Andalucía,
tierra que sufre y labora.
Aquí, tierra del amor.
Aquí, la sin par Sevilla.
Aquí, mi linda chiquilla,
me embrujas con tu candor.
El mar que baña en el Este,
viene a tu tierra a besar,
y se para en Gibraltar,
para que otro mar le preste
su empuje descubridor,
el Atlántico, que envuelva
costas de Cádiz y Huelva
en un abrazo de amor.
Por el Oeste limita,
Atlántico y Portugal
y la ruta filial
de la America, Chonita
2.-La Muerte
Por los caminos del miedo,
sobre un caballo de espanto,
un jinete verdinegro
cruza raudo, galopando.
Sus cabellos son el viento,
su cara un verde gusano,
sus ojos son dos carbones
entre naranja y morado.
Su boca una grieta abierta
con sanguinolentos vahos,
sus manos son dos sarmientos
torcidos y agarrotados.
Su capa y túnica, negras,
son un raido sudario.
Su bandera es el dolor,
la pena, el luto y el llanto,
su espada es una guadaña
que va la vida segando.
Sus caminos son los hombres,
y su fin, exterminarlos.
Jinete de hedor corrupto,
capitán del camposanto.
Jinete que no respeta
los pocos o muchos años.
Jinete, pasa ligero,
no hagas parar tu caballo,
sigue por otros caminos,
pasa del mío, de largo,
porque seguirte no puedo,
¡déjame estar otro rato!.
No me hagas aún morador
de tu siniestro palacio.
Jinete que no me avisas,
pero te tengo a mi lado.
1.-A la guitarra
Eres esbelta, guitarra,
cual mujer de cuello largo,
con sinuosas caderas,
con notas de desengaño.
Seis cuerdas tienes, guitarra,
seis cuerdas llenas de llanto.
La prima, como un sentir,
el bordón, como un quebranto.
Seis cuerdas son tus entrañas
en un sentido fandango.
Cuando te tocan, guitarra,
unos dedos desgarrados
ríes y lloras, guitarra,
el triunfo y el desengaño.
Guitarra que suenas lenta
en martinete callado,
vas llenando con tus notas
las alegrías de Cádiz,
en el aire van dejando
murmullos de la caleta
con sabor dulce y salado.
Tienes nombre de mujer,
guitarra de cuello largo,
guitarra, que lanzas quejas
con tu bordón angustiado.
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