sábado, 30 de agosto de 2008

75-El abuelo

A la puerta de la casa,
de aquella casa de pueblo,
todos los días se sienta
el abuelo.
Una gorrilla, ya vieja,
oculta su blanco pelo,
blanco de tanto sufrir
el abuelo.
Lleva el terno que tenía
el día del casamiento,
ese terno que ha guardado
el abuelo.
En su camisilla blanca,
que tiene un botón de menos,
lleva bordado su nombre
el abuelo.
Sus ojos apenas ven,
se han gastado con el tiempo,
de tanto llorar, también
el abuelo.
En sus labios temblorosos,
un cigarrillo renegro.
Susurrante y pensativo
el abuelo.
Las dos manos sarmentosas,
con entrecruzados dedos,
se apoyan en el bastón
del abuelo.
Esas manos que cavaron
el endurecido suelo,
esas dos manos temblonas
del abuelo.
Lentamente va pasando,
los días de su silencio,
soñando en sus aventuras
el abuelo.

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