En la tarde de la muerte
Señor, Divino Cordero
te bajaron del madero
dejando tu cuerpo inerte
en la que tuvo la suerte
de ser la Madre de Dios,
y así, fundidos los dos,
Hijo y Madre dolorosa,
el cardo se hizo rosa,
y el odio se hizo perdón.
jueves, 21 de agosto de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Acceder
|
Nueva Entrada
|
Configuración
|
Diseño
|
Edición HTML
|
Salir
No hay comentarios:
Publicar un comentario