Por un camino de luz,
montada en caballo blanco,
una gentil amazona
pasa alegre caminando.
Sus cabellos son de oro,
su semblante sonrosado,
sus ojos de verde mar,
de mar tranquilo y pausado.
Sus labios son de coral
de una mor apasionado.
Sus manos son dos palomas
que , con un revuelo blanco,
van sembrando la esperanza
por este mundo olvidado.
La bandera que enarbola
en su nacarina mano,
va proclamando la vida
con victoria sobre el llanto.
Amazona de esplendor,
que alegre vas caminando,
no te alejes tan deprisa,
quédate conmigo al lado.
Inúndame de tu vida,
embrráchame en tu rastro;
si pudiera, yo quisiera,
montar contigo a caballo
y también enarbolar
un gallardete tan blanco,
como tu bandera blanca
con escudo esperanzado.
Amazona, llévame,
no me dejes olvidado.
Tu escudero deseara
ser, en tu camino largo.
Amazona de la vida,
¡qué amargo es el desengaño
cuando lenta e implacable
de mi te vas alejando!
jueves, 21 de agosto de 2008
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