miércoles, 20 de agosto de 2008

45-El beso de Judas

¡Qué pena me da, Señor!
cuando Judas, de puntillas
te ha besado en la mejilla
con ese beso traidor;
pero no siento dolor
que causan nuestros pecados,
como Judas, desalmados
te besamos, traicioneros,
pues nuestros besos postreros
son besos desconsolados.

No hay comentarios:

Acceder | Nueva Entrada | Configuración | Diseño | Edición HTML | Salir