jueves, 21 de agosto de 2008

51-Cristo atado a la columna

A la columna te ataron
cual inicuo malhechor.
¡Qué pena me das, Señor
cuando tu cuerpo azotaron
y hasta mis piernas temblaron!
Y Tú, pacible inocente,
sufriste ante tanta gente,
aquel placer del gentío.
¡Perdónalos, Cristo mío,
porque eres un Dios clemente.

No hay comentarios:

Acceder | Nueva Entrada | Configuración | Diseño | Edición HTML | Salir