sábado, 8 de octubre de 2011

91.- Depresión

Por las calles retorcidas
de esta vida, que es mi pueblo,
calles de pena y olvido,
callejeas devericuetos,
voy borracho de congoja
perdido en mis pensamientos.
Llevo a la espalda la lacra
de dos ojos medio ciegos,
que si lo fueran del todo,
quizás yo sufriera menos.
Si no tuviera tu fe,
aunque poca, pero tengo,
el suicidio me arrastrara
para huir de este tormento.
Pero Dios, tengo tu fe,
y haz que ella vaya en aumento,
porque a veces me parece
que ésta ya se va perdiendo.
No permitas, Padre Dios,
que venga, en mí, el desaliento,
que con tu fe y esperanza
camine, aunque medio ciego.
Hay veces que estoy tan solo
que me siento casi muerto.
¡Qué poca entereza, Dios,
tengo yo en sufrimiento!
El cuchillo del olvido
en mi alma se está hundiendo,
manando la sangre muerta,
muerta de olvido y desprecio.
Pero Dios mio, ¿qué digo?
esto no puede ser cierto,
porque tú resides
no puede haber desaliento.
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