-Mamita, yo quisiera
vestirme de nazareno-
dice a su madre, una noche,
un chavalillo travieso,
con señales en la cara,
de sus incansables juegos.
-Mi niño, lo que tú dices,
no está bien dicho, mi cielo.
El nazareno, no es traje,
no es seda ni terciopelo;
el nazareno es…
algo que se lleva dentro,
eso que imita al buen Cristo,
eso que te quema el alma,
con fuego de amor eterno.
El ser nazareno, niño,
es un honor, un misterio,
un no sé qué, que se lleva
desde el mismo nacimiento.
si tú te quieres vestir
con traje de nazareno,
debes de tener en cuenta
que has de vivirlo primero.
Has de conocer a Dios,
has de ser bueno, muy bueno,
has de tenderle la mano
al que te pida consuelo,
has de amar al que te injuria,
como lo amó el Nazareno,
y debes pensar, mi niño,
que Cristo es hermano nuestro.
Y ahora, mi niño, ¿quieres
vestirte de nazareno?
-Ahora no quiero vestirme,
ahora lo que quiero es…¡serlo!
A Antonio Julián Marín García, de su amigo
viernes, 25 de enero de 2008
15.-Dialogo del niño Nazareno
14.-Plegaria
Ayer te vi, Madre mía…
cuando yo estaba rezando
vi una paloma volando,
que me miraba y reía.
Ayer te vi, Madre mía…
cuando yo estaba pecando,
vi tu rostro, que llorando,
sufría mi felonía.
Ayer te vi, Madre mía…
cuando rezaba el rosario,
tuve visión de Calvario
y en él, tu gran agonía.
Ayer te vi, Madre mía…
cuando yo estaba estudiando,
yo te vi a ti, contemplando,
y me servías de guía.
Ayer te vi, Madre mía…
capilla de Montensión,
escúchame en la oración,
que mi corazón te envía.
Hoy te veo, Madre mía,
cuando yo a mis padres miro
comprendo su amor, y admiro,
tu perdón de cada día.
A mi amigo Julián Antonio Marín García
13.-Piropos a la Macarena
Cuando la Luna se duerme
en la madrugada nueva
las estrellas rutilan
con parpadeos de seda,
y los encajes de nubes
se deshilachan de pena…
por los albores del día
rompiendo la paz serena,
con rictus de pena hermosa
con clamor de Buena Nueva…
al romper de la mañana,
me deslumbras Macarena.
Corredentora con Dios,
rosa de mi rosaleda,
aroma de mi jazmín,
lirio, clavel, azucena,
macetita de albahacas,
magnolia de paz serena,
tomillo de mote bajo,
heliotropo, hierbabuena,
candor de niña riente,
sufrir de una madre buena,
consuelo del desvalido,
esperanza de mis penas,
bálsamo de sinsabores,
remanso en dura tormenta,
suspiro, lágrima y llanto,
risa cotenida, y pena…
eso eres tú Madre mía,
eso eres tú Macarena.
12.-El Gran Poder por la calle Gravina
La luz azul de la noche,
de pronto se hizo tinieblas
y las sombras mortecinas
rebullen por las callejas.
Allá, a lo lejos, se oye
el silencio de la pena,
el murmullo de las flores,
el temblor de una saeta,
el aleteo de un ave,
chisporreteo de velas,
bisbiceo de oraciones,
compás de pisadas lentas,
latidos de corazones…
Y la contenida queja
de Dios, que camina cerca.
La luna, con luz de plata
se asoma en las azoteas
para ver, entre las sombras,
la sombra del que se acerca.
Encorvado por el peso
de nuestros pecados, llega
el Señor del Gran Poder,
con poder de vida nueva;
con labios de lirio mustio
y con mirada serena.
Ya se acerca el Gran Poder,
ya lo siento en las tinieblas
el resbalar, en la cara
de una lágrima candela.
Tu figura, gran Señor,
en los cristales se espeja
de unos ojos, que angustiados
adivinan tu presencia.
Ya estás ante mi, Señor,
¡qué dicha la que me llena!
¡qué repelucos de fiebre!
¡qué ardor llena mis venas!
Ya te poseo, Señor,
ya mi ansia se serena
con el aroma de sangre
que el alba trae de la sierra.
Algunas veces Señor,
quisiera tenerte cerca…
pero el peso de tu cruz
me hace temblar, me aterra,
me hace vacilar la fe
que hace años Tú me dieras;
pero, Señor, no te vayas,
y esa fe, que en mi vacila,
se haga fuerte, de piedra.
Ya se aleja el Gran Poder
por esta oscura calleja,
oscilante, tembloroso,
pisando la aurora fresca,
dejando tras su camino,
una llama que renueva
en mi alma pecadora,
un álito de vida nueva.
11.- A mi nieta
Querida nieta Chonita:
Esta décima sencilla
te escribo, linda chiquilla,
por ser mi nieta y bonita.
Porque las penas me quitas,
las penas y el desconsuelo,
eres un ángel del cielo
que me ha mandado el Señor
para enseñarme el amor.
¡Te adoro! Firma, tu abuelo.
10.- Sevillanas de mi nieta
I
Tengo una nieta linda
que es cosa "seria",
porque cuando la miro
veo la Feria.
¡ Vaya chiquilla!
que ella tiene el salero
de mi Sevilla
II
Tengo un nieta linda
¡ vaya castaña!
que ella es lo más bonito
de toda España.
¡ Vaya chiquilla!
que ella tiene le alero
de mi Sevilla.
III
Tengo una nieta linda
¡vaya alegría!
que ella leva el embrujo
de Andalucía.
¡Vaya chiquilla!
que ella tiene el salero
de mi Sevilla
IV
Tengo una nieta linda
¡Guapa Chonita!
que cuando yo la miro,
mis penas quita.
¡ Vaya chiquilla!
que ella tiene el salero
de mi Sevilla.
9.-Jose Manuel y los números
José Manuel, nietecito,
los números voy a enseñarte,
ahora tienes que pararte
y estar atento un ratito.
Este número tan tuno,
tan derecho y postinero,
es de todos el primero,
este número es el "uno".
Ahora sigamos en pos
y ya pasado este rato,
éste, que parece un pato,
este número es el "dos".
Mira que bien, ya lo ves,
éste de doble pancita
muy boronda y redondita,
este número es el "tres".
Éste, sí, es el del retrato
que marcha detrás del tres
¿sabes tú, que número es?
este número es el "cuatro".
Si de pronto das un brinco
y sale el de larga bisera
¡ cuidado con la escalera!
este número es el "cinco".
Pues si señor, ya lo veis,
éste no es rabo de burro,
ni es enroscado churro,
este número es "seis".
Éste, que es tan tunantete,
con gorrilla y con bufanda,
éste sí que es de la "panda",
este número es el "siete"
¡ Cuánto te gusta el bizcocho,
con panza y con cabezota!
Son unidas dos pelotas.
Este número es el "ocho".
Este, que apenas se mueve,
por ser de cabeza hinchada,
que parece una ensaimada,
este número es el "nueve".
Y llegamos al postrero,
redondito como un aro
aquí es donde yo me paro,
pues el numero es el "cero".
Uno, dos, tres, cuatro y cinco
seis, siete, ocho, nueve y cero,
porque, mi nieto, te quiero,
ya puedes pegar un brinco.
8.-El Torerillo
Por entre los olivares,
con luz de luna blanca,
un torerillo valiente
cruza raudo la alambrada.
Allá a lo lejos, se oye,
entre la noche callada,
una sinfonía de grillos
de inacabable sonata.
Aquel sonar, al chaval
con su hatillo a la espalda,
le parecen los clarines
de tan añorada plaza.
....
Entre los troncos torcidos
ya vislumbra la manada.
Se acerca lento, despacio...
como si fuera un fantasma.
Se fija en el toro negro,
Zaino, de cuerna blanca;
y apartándolo de todos
lo aleja de la manada.
El toro se queda quieto
con soñolienta mirada
y el chaval, con luz de luna
que le ilumina la cara,
se va acercando hacia el toro
con muleta desplegada.
La luna, que desde arriba,
en los tendidos, se espanta
al ver aquel chavalillo
pidiendo lucha enconada
al toro, que lo remira
con la testa levantada.
El chaval, que sueña y sueña,
lo llama con voz de plata,
y el toro negro zaíno,
con la cornamenta blanca,
se arranca y busca al chaval
con cara de luna blanca.
Un soberbio estatuario
templa la larga arrancada,
y después dos naturales,
y un redondo y una larga,
y un molinete florido,
echándose el trapa a la espalda.
El chaval, en su ilusión,
está escuchando las palmas
que las estrellas le brindan
desde lejana andanada.
El torerillo, borracho
y enloquecido de fama,
no se da cuenta que el toro
de nuevo hacia él se arranca.
De pronto, la noche azul
se ha parado en la enramada
cuando el pecho del chaval
se tiñe de sangre clara
y la luna, que era blanca,
ahora se vuelve morada,
y los grillos del regajo
se callaron...ya no cantan.
Y el toro negro zaíno
de la cornamenta blanca,
ya la tiene enrojecida
de color de sangre clara.
....
El torerillo, en el suelo,
ya no sueña con la plaza,
ya su mirada vidriosa
busca la luna blanca,
que entre las nubes se esconde
para no verle la cara.
Aquel chaval torerillo
que ser torero soñaba,
ya no sueña...ya lo es
en una celestial plaza
con los tendidos de nubes
y barreras encaladas.
Allá, en lo alto del cielo,
un serafín le entregaba
los trastos para matar,
cuando el chaval expiraba.
....
¡Qué pena de torerillo!
¡Qué pena a nadie le daba!
Un trapo roto y rojizo
le ha servido de mortaja.
7.-La estrella peregrina
En el cielo sevillano
una rutilante estrella
se asomaba, entre las nubes,
para ver lo que pasaba
en esta bendita tierra.
La estrella quedó asombrada
porque en la calle Pureza,
de este barrio trianero,
en una capilla nueva,
con recuerdos de pasión,
blanca de sal marinera,
la Madre de Dios moraba
con la advocación, tan bella,
de ser Madre y Esperanza,
¡Esperanza trianera!
...
La estrella, allá en el cielo,
de la tarde primavera,
la vio salir de Triana
como la gran Madre buena
esperando que Sevilla
de noche la devolviera
con sus sienes coronadas
de la corona de Reina.
....
La corona te la han hecho
¡Señora guapa y morena!
con el sentir amoroso
de las madres trianeras,
con el suspiro callado
de una niña casadera,
con el estilo garboso
de una Triana señera.
....
Y aquella estrella, de pronto,
bajó rauda hasta la tierra
y se quedó engarzada,
cual la más preciada perla,
en la corona de oro,
de alegrías y penas.
6.-Padre de Todos
Padre nuestro y también mío,
Padre de todos los hombres,
Padre de los mil nombres:
yo mi saludo te envío.
En el cielo estás Señor,
presidiendo el Universo...
¡Qué lindo me sale el verso!
cuando es verso de amor.
Tu nombre es santificado,
tu nombre es todo, mi dueño,
en la vela y en el sueño,
tu nombre tengo grabado.
Tu reino, reino de amor,
sea mi Patria el morir,
el premio de mi sufrir
tu reino sea, Señor.
Hágase tu voluntad,
dulce voluntad la tuya,
que tu deseo me arrulla
para seguir la verdad.
Tus deseos en la Tierra
y también sea en el cielo.
Señor, tú eres mi consuelo
y el olvidarte me aterra.
Este pan de cada día
dámelo hoy primero,
tu cuerpo, dulce Cordero,
que alienta la vida mía.
Perdoname los pecados
que me atormentan el alma,
devolviéndome la calma
de mi tormento pasado.
Enseñame a perdonar,
Señor, al que me ha ofendido
porque mi perdón, pedido,
de ti lo quiero alcanzar.
Señor, en la tentación,
no nos permitas caer,
y disfrutar del placer
de tu inmensa redención.
Líbranos de todo mal,
Señor del amor divino,
alumbrándome el camino
para yo serte leal.
¡Oh! Señor, padre de amor
de lo presente y pasado,
del futuro deseado...
de todos, mi buen Señor.
5.- Consejo
Antonio Marín García,
no existe una mejor ciencia
como la gran Providencia
que nuestro Dios nos envía.
Lo mismo que existe el día,
existe el querer hacer
pues lo que logra el querer,
lo logra la voluntad,
y tú la tienes, ¿verdad?
¡pues empieza a renacer!.
A mi amigo Antonio Julián Marín García
4.-Noche en la Feria (Sevillanas)
I
Anoche estuve en la Feria,
¡Qué maravilla!
Es una miniatura de mi Sevilla.
Los farolillos,
bailan por sevillanas,
como chiquillos.
II
En la Feria cantando
por sevillanas,
las estrellas se asoman a sus ventanas.
Los farolillos,
bailan por sevillanas
como chiquillos.
III
Los Claveles en Feria
se hacen señores
adornando tu pelo
Maria Dolores.
Los farolillos,
bailan por sevillanas
como chiquillos.
IV
Por la noche, en la Feria,
de madrugada,
los requiebros, se dicen
por Sevillanas.
Los farolillos,
bailan por sevillanas
como chiquillos.
3.-Los Limites de España
Tanta atención no me extraña,
que sentados, los dos juntos,
te pueda enseñar los puntos
con los que limita España.
En el Norte que está arriba,
hay Francia y los Pirineos,
y sin dar grandes rodeos,
siguiendo por donde iba
y hacia la izquierda, mirando,
hay unos montes simpáticos
que se les llaman Cantábricos
y en su mar se están mirando.
En el Este, hay un mar,
Mediterráneo se llama,
por donde llego la fama
de una cultura sin par.
Allí, Cataluña inquieta,
con sus fabricas y ciencia,
y más abajo, Valencia
coquetona y pizpireta..
Le sigue la Murcia agraria,
como si fuera la puerta,
que con sus estupenda huerta,
es la madre alimentaria.
Al Sur llegamos ahora,
tierra de luz y alegría,
la bonita Andalucía,
tierra que sufre y labora.
Aquí, tierra del amor.
Aquí, la sin par Sevilla.
Aquí, mi linda chiquilla,
me embrujas con tu candor.
El mar que baña en el Este,
viene a tu tierra a besar,
y se para en Gibraltar,
para que otro mar le preste
su empuje descubridor,
el Atlántico, que envuelva
costas de Cádiz y Huelva
en un abrazo de amor.
Por el Oeste limita,
Atlántico y Portugal
y la ruta filial
de la America, Chonita
2.-La Muerte
Por los caminos del miedo,
sobre un caballo de espanto,
un jinete verdinegro
cruza raudo, galopando.
Sus cabellos son el viento,
su cara un verde gusano,
sus ojos son dos carbones
entre naranja y morado.
Su boca una grieta abierta
con sanguinolentos vahos,
sus manos son dos sarmientos
torcidos y agarrotados.
Su capa y túnica, negras,
son un raido sudario.
Su bandera es el dolor,
la pena, el luto y el llanto,
su espada es una guadaña
que va la vida segando.
Sus caminos son los hombres,
y su fin, exterminarlos.
Jinete de hedor corrupto,
capitán del camposanto.
Jinete que no respeta
los pocos o muchos años.
Jinete, pasa ligero,
no hagas parar tu caballo,
sigue por otros caminos,
pasa del mío, de largo,
porque seguirte no puedo,
¡déjame estar otro rato!.
No me hagas aún morador
de tu siniestro palacio.
Jinete que no me avisas,
pero te tengo a mi lado.
1.-A la guitarra
Eres esbelta, guitarra,
cual mujer de cuello largo,
con sinuosas caderas,
con notas de desengaño.
Seis cuerdas tienes, guitarra,
seis cuerdas llenas de llanto.
La prima, como un sentir,
el bordón, como un quebranto.
Seis cuerdas son tus entrañas
en un sentido fandango.
Cuando te tocan, guitarra,
unos dedos desgarrados
ríes y lloras, guitarra,
el triunfo y el desengaño.
Guitarra que suenas lenta
en martinete callado,
vas llenando con tus notas
las alegrías de Cádiz,
en el aire van dejando
murmullos de la caleta
con sabor dulce y salado.
Tienes nombre de mujer,
guitarra de cuello largo,
guitarra, que lanzas quejas
con tu bordón angustiado.
Acceder
|
Nueva Entrada
|
Configuración
|
Diseño
|
Edición HTML
|
Salir