Por los caminos del miedo,
sobre un caballo de espanto,
un jinete verdinegro
cruza raudo, galopando.
Sus cabellos son el viento,
su cara un verde gusano,
sus ojos son dos carbones
entre naranja y morado.
Su boca una grieta abierta
con sanguinolentos vahos,
sus manos son dos sarmientos
torcidos y agarrotados.
Su capa y túnica, negras,
son un raido sudario.
Su bandera es el dolor,
la pena, el luto y el llanto,
su espada es una guadaña
que va la vida segando.
Sus caminos son los hombres,
y su fin, exterminarlos.
Jinete de hedor corrupto,
capitán del camposanto.
Jinete que no respeta
los pocos o muchos años.
Jinete, pasa ligero,
no hagas parar tu caballo,
sigue por otros caminos,
pasa del mío, de largo,
porque seguirte no puedo,
¡déjame estar otro rato!.
No me hagas aún morador
de tu siniestro palacio.
Jinete que no me avisas,
pero te tengo a mi lado.
viernes, 25 de enero de 2008
2.-La Muerte
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Acceder
|
Nueva Entrada
|
Configuración
|
Diseño
|
Edición HTML
|
Salir
No hay comentarios:
Publicar un comentario