Si yo pudiera, te haría,
Madre mía del Rosario,
con mi cuerpo, yo maduro,
un nuevo "paso" de palio.
Los costaleros, serían
mis dos pies medio cansados,
las andas que te sostienen,
esas, serían mis manos,
y los varales, Señora,
esos, serían mis brazos.
Mis dedos serían mi fe
que iluminaran tu "paso",
y las gotas de las velas
las lágrimas de mi llanto.
Como flores, te pondría,
Madre mía del Rosario,
los piropos que se agolpan
en la puerta de mis labios.
Como palio, yo buscara
un trozo de cielo raso,
en el que bullen estrellas
con resplandor sacrosanto.
El manto, lo haría yo
con el amor del hermano
que te sonríe y te reza
todos los días del año.
El "llamador", Madre mía,
te lo pido a ti prestado.
¡Préstame tus ojos bellos!
para que estén en mi "paso"
y así siempre me estén llamando.
Ya tengo el "paso", Señora,
pero aún me falta algo...
tu corona, Madre mía,
tu corona de rosarios,
esa corona de reina
que tu estirpe ha coronado;
pero esa corona, Madre,
ya la tienes en tu palio
hecha con las oraciones
y plegarias de tu barrio.
miércoles, 19 de noviembre de 2008
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