Es una ciudad oculta,
abandonada en el tiempo,
de lápidas blanqueadas,
de escondidos esqueletos.
El ciprés, que crece en tí,
con su mirada hacia el cielo,
es el árbol de la vida
que va anunciando en el tiempo,
que el vivir de aquí, en la tierra,
se repite como el eco.
Cuidad de blancas paredes,
cuidad de silencio espeso,
cuidad de calles marcadas,
por el dolor y el silencio.
¡Cuántos miran hacia tí
llenos de terror y miedo!
¡Cuántos te miran también,
ansioso de tu deseo!
Eres cuidad olvidada
en el camino y el tiempo.
Cuidad de flores postizas
que se mueren en silencio,
de flores que no perfuman,
porque el perfume no es bueno.
Ciudad, que en la noche, sola
te quedas con tu silencio.
¡Cuánta paz se oculta en tí!
¡Cuánta paz! ¡Cuánto sosiego!
Cuidad de lápidas blancas
carcomidas por el tiempo.
Ciudad que albergas en tí
aquellos seres que han muerto.
domingo, 31 de agosto de 2008
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