¡Oh! Cristo llegó el momento
de terminar tu agonía,
apenas la luz podía
contemplar ese tormento,
y escalofríos yo siento
al oír la exclamación
de tus labios, que perdón
por nosotros has pedido.
¡Cuánto te hemos ofendido!
Cristo de la Expiración.
jueves, 21 de agosto de 2008
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