En una noche muy fría
cuando dormitan las flores,
ante una hoguera, sentados
los pastores.
De pronto una luz celeste,
con múltiples resplandores,
ha sacado de su sueño a
los pastores.
La música celestial
que desde allá arriba se oye,
embriaga el aburrimiento de
los pastores.
Un ángel trae la Nueva
y los ecos redentores
llenan de paz el alma de
los pastores.
La oscuridad de la noche
se ha vuelto de mil colores
envolviendo con su paz a
los pastores.
La Noche que cambia el odio
y el rencor, por los amores,
hace que lo sepan antes
los pastores.
Van camino del Portal
olvidando sus dolores,
con alegría radiante
los pastores.
Son los primeros que llegan,
siendo sanos portadores
del amor de los humildes...
los pastores.
martes, 23 de septiembre de 2008
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