como un gigante altanero
te levantas en la costa,
con tus ojos de libélula
acechante entre las olas,
que avanzan de mar adentro
y furiosas, en a costa,
por abrazar a la tierra,
se rompen y se destrozan.
Tú, siempre sigues erguido,
esudriñando en la sombra,
con brazos de luz, abiertos,
que atraen a las gaviotas;
palpan la oscura penumbra
buscando, en la niebla rota,
un barco, que a la deriva
ansioso busca la costa.
tú no eres, faro, de piedra,
donde las olas se agolpan,
eres de fe y esperanza,
eres deseo que brota
en medio del bosque negro,
que forma el mar con sus olas.
¡Cuántos ojos angustiados
te han buscado en la zozobra!
Cuántas madres, en la noche
te están contemplando, ansiosas,
esperando que tu luz,
en la noche tormentosa,
rompa la oscura negrura
y retorne hacia la costa,
al hijo que se embarcó
y que a su casa retorna,
¡Faro, que brotas erguido,
de esperanza luminosa!
martes, 8 de julio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Acceder
|
Nueva Entrada
|
Configuración
|
Diseño
|
Edición HTML
|
Salir
No hay comentarios:
Publicar un comentario