miércoles, 9 de julio de 2008

34.-A la Virgen de los Reyes

Entre nardos perfumados,
una mañana agosteña,
Virgen de la tez trigueña,
te vimos embelesados.
Eres, cual la flor sencilla,
que brota de la humildad,
apártanos de maldad,
¡oh! Patrona de Sevilla.
Como inmaculada flor
te alaban los sevillanos,
alzando hacia ti las manos
implorantes de tu amor.
En tu regazo materno,
llevas a Cristo, que se ha entregado,
para vencer al infierno.
Cuando te vemos pasar,
rodeada de esplendor,
se hace mayor tu candor,
y empezamos a rezar.
La Giralda, en este día,
lanza al viento sus campanas
tocando por sevillanas
para mostrar su alegría.
El Sol, al amanecer,
besa tu rostro divino,
alumbrándote el camino
que tú quieres recorrer.
Las palomas, en su vuelo,
escoltan tu gracia plena,
y en tu mirada serena
vemos un trozo de cielo.
Los códigos y las leyes,
de la Tierra no son nada
cuando vas entronizada
madre mía de los Reyes.

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