Cádiz, Tacita de Plata,
abrazada por el mar
guardas el dulce cantar
de una alegre serenata.
Tu playa besan las olas
con un rumor de sirenas
y adormecen tus arenas
murmullos de caracolas.
La sal de tus salineras
con su salero engalana
a la niña gaditana
de miradas marineras.
Eres luz y eres candor,
eres ciudad legendaria,
de esta tierra, iluminaria.
faro de un perdido amor.
Eres de blanco y azul
como la espuma marina
que en tus playas se ilumina
con destellos de tu luz.
Eres novia esperanzada
en la vuelta del marino...
Eres sendero y camino
de nuestra tierra olvidada.
Eres puñado de tierra
que con honor y arrogancia
frenaste el ardor de Francia
en una historiada guerra,
Cuando el mar llega a tu tierra
y penetra en la bahía,
entona con alegría
tanguillos pidiendo guerra.
Tus murallas milenarias
se asoman al bajamar
para poder admirar
destellos de iluminarias.
Del fondo de tu ensenada,
en noche de luna llena,
se oye un canto de sirena
que enloquece enamorada.
De noche se oye el cantar
de un perdido marinero
que fue de tí prisionero
aquel día al naufragar.
Las olas besan tus plantas
y en las murallas rebotan,
son como voces que brotan
de enrojecidas gargantas.
¡Oh! Cádiz ciudad señera
de argentino sobrenombre
deja que también me asome
de tu raza marinera.
miércoles, 9 de abril de 2008
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