¡Ay! mi Dios arrodillado,
de noche, en Gestsemaní,
¡Cuántos sudores!, por mí,
sufriste desconsolado
los horrores del pecado
de insensata Humanidad
que se llena de maldad.
¡Que el ángel consolador
sea mi alma, Señor,
y te colme de bondad.
miércoles, 20 de agosto de 2008
43-La oración en el huerto
Copista
Antonio García Fernández
Etiquetas:
la decima en la pasion,
oracion en el huerto
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